martes, septiembre 07, 2010

Blog de Felipe Gaytán



Felipe Gaytán, pintor.

Este blog de Gaytán empieza con una ficha del propio. Hay que echarle un ojo a la colección fotográfica que alberga.

Pintor nacido en la ciudad de México, egresado de la Escuela Nacional de Artes Plásticas, licenciado por la UAM Iztapalapa en Letras Hispánicas, además de haber obtenido una maestría en la Académia de San Carlos. Actualmente pintor itinerante con la editorial VersodestierrO e integrante del Colectivo Morvoz. gaytan3000@yahoo.com.mx o felipe.gaytan.pintor@gmail.com

Tomado de:
http://felipegaytan.blogspot.com/

viernes, agosto 13, 2010

Ganarse la vida escribiendo cochinadas

Por Ricardo Medrano Torres


Escribí treinta y ocho historias porque debía escribirlas. Así debía ser y fue. Una mañana toqué a la puerta del Beto. Almorzamos milanesas con chiles en vinagre —¡qué pinches picosos los chiles esos!—. Luciano calentó las tortillas. Le encabronaba que el Beto le “sugiriera” que le “echara lumbre” al almuerzo. Le decíamos Luzyano por puro desmadre. A Luzy lo mató una beca: le entregaron un cheque por diez mil pesos en diciembre y en marzo ya estaba bien muerto. Se bebió hasta el último centavo. El Beto y el Luzy siempre fueron buenos cuates.

Empecé a visitar al Beto por el ambiente de su tiendita de los prodigios. Aún con sus anaqueles vacíos, ese changarro conservaba el aire nostálgico de épocas gloriosas. El Beto alzaba las manos al cielo y atrapaba rayos con sus dedos nerviosos, decía que así liberaba la tensión que le hacían abrir y cerrar las piernas, como soplándole al anafre. Daban ganas de ponerle un negocio de quesadillas y sopes frente a los tanates.

Platicábamos por horas: blues, Bukowsky, Miller, sebo, pelos y zorras...
—Vente para la casa, nos tomamos una coca grande, almorzamos, fumamos un chingo y echamos buen desmadre —así sonaba su voz a través del teléfono.

Yo no tenía chamba. Mis hijos estaban en la escuela primaria. Prefería compartir el almuerzo en casa del amigo. Él es el Bukowsky del barrio. Se ha declarado pornógrafo y es generoso como ya hay muy pocos. Hace más de dos años que no fuma. Hoy lo he visitado poco. Antes lo visitaba diario y juntos gargajeábamos la coladera de su patio.

Yo nunca había escrito pornografía, sólo era consumidor. El Beto colaboraba en una revista llamada "Los deseos de la cachorra" y me conectó con el editor. Esa mañana fuimos juntos a verlo. Mientras esperábamos frente a su departamento nos engullimos dos quesadillas de chicharrón cada uno en el tianguis del camellón sobre la avenida Plutarco.

El “Memochas” llegó puntual. Buen tipo. Buen aspecto. Particularmente tímido, si consideramos su trabajo de editor de una revista de humor erótico.

—Qué les invito. Hay agua mineral y agua natural.

—Gracias, acabamos de jamar en el tianguis.

—Me dice el Beto que escribes relatos. ¿Traes algunos? —rápidamente saqué de la bolsa del pantalón tres de mis cuentos. Planchó las hojas en el restirador. Avanzó en su lectura y soltó varias carcajadas. Se transformaba con cada palabra. A veces pienso que yo también me transformé escribiendo cachondeces—. Aquí tienes que hacerle algunos ajustes:

“—¡Puta!, qué feo huele –le dije mientras la erección empezaba a bajárseme”. No digas erección, di “el pirulí parado” o “el plátano”. Tú me entiendes. Métele desmadre.

Total, escribí treinta y ocho historias porque así debía ser, porque Cepillo y Lala comían e iban a la primaria de paga. Porque fue más de un año de estar en las reservas del talento nacional. Lo mejor de esta parte de mi vida es que conservo un libro con las historias y una gran amistad con el pornógrafo de Neza, mi carnal el Beto Vargas.

jueves, agosto 05, 2010

Que no callen los poetas, pléyade letras independientes


En un blog, cuya liga anexo al final, encontré esta información sobre un acto poético en Ixtapaluca que contó con la participación de Santos Velázquez de los Poetas en construcción, entre muchos otros amigos poetas.

Por Eduardo H. González

Que no callen los poetas, Palabras por la Fraternidad, fue el motivo para que el pasado sábado 31 de julio del año 2010 la Pléyade letras independientes llevara cabo el recital poético que sirvió como festejo por los dos años de divagar en torno de la poesía. El lugar, el Centro Cultural Trillas, enclavado en la Plaza Comercial Sendero Ixtapaluca, Edo. de México.

Convinieron y convivieron en dicho evento poetas representativos del movimiento literario actual: Adriana Tafoya y Andrés Cardo (Editorial Verso Destierro), Julio Huertas (Casa del poeta “Efraín Huerta”), miembros del Taller de Creación Literaria “Enrique Villada”, encabezados por el coordinador del mismo nombre y Nahum B. Zenil; Moisés Zurita (Director de la reconocida revista “Molino de Letras”), Noemí Luna García (Directora de la revista “Las Genaras”), Santos Velázquez (Poetas en construcción), Patricia Cervantes, Laura Hernández y Martrelli (Biblioteca itinerante “Amparo Molotla”) y poetas en solitario que hicieron acto de presencia. Asistieron también artistas plásticos allegados al grupo; entre ellos Felipe Galicia Almaraz e Inocencio Pérez Arellano.

Más de dos horas transcurrieron entre las distintas voces que se vertieron envestidas de metáforas. Periodo en que los asistentes degustaron de la diversidad temática que la lectura ofreció, y en el cual el grupo que celebraba aprovechó para presentar las cinco plaquettes que bajo el título Serpentinas de agua, colección de poesía para niños, han desarrollado en torno del taller de creación literaria que los reúne, y que se exhiben bajo los temas: Verstiario, La escuela, El circo, Los juguetes y Los niños.

De esta manera fue como Claudia Torres C., Alejandro Reyes Juárez, Salvador Ramírez (Raz-Bird), Aleyda García Lagunas –quien realizó una exposición plástica como marco al evento– y quien esto escribe, encontramos sentido al adagio que vertiera Octavio Paz en su concepción de la otredad: siempre buscamos reconocernos en el otro; al identificarnos en cada uno de los rapsodas que apoyaron la celebración, logrando con ello que la poesía se convirtiera nuevamente en un ingente motivo para compartir.

Tomado de: http://pleyadeletrasindependientes.blogspot.com/2010/08/que-no-callen-los-poetas-palabras-por.html fotografía de Aleyda García Lagunas

miércoles, julio 28, 2010

Poetas en Construcción (nota en línea)

Va la primera liga: Poetas en Construcción, grupo de creación literaria (fundamentalmente) de la tierra del Coyote.
Échense un clavado a esta nota, un poco vieja, pero que inicia el rompecabezas.
Saludos
http://www.cnca.gob.mx/cnca/nuevo/2001/diarias/jun/140601/tranelol.html

Libro dual de Santos Velázquez y Porfirio García

Esta otra nota es del Conaculta, acerca del libro dual de Santos Velázquez y Porfirio García, en el cual fungió como coordinador editorial su servidor. Mayores referencias, escriban.

http://www.cnca.gob.mx/cnca/nuevo/2001/diarias/jun/080601/tranelol.html

Liga crónica del cine Maravillas

Esta liga pertenece a una organización que publicó amablemente una crónica de un servidor, aunque con algunas muchas faltas de ortografía. La crónica habla del famoso Cine Maravillas de la colonia del mismo nombre en Nezayork.
Échenle un ojo en:
http://mx.geocities.com/nezavive/reporarteycultura.html

Festival de la Creación dedicado a Neza en el 2002

Nota del Conaculta acerca del Festival de la Creación dedicado a Neza en el 2002.
A la vista en:
http://www.conaculta.gob.mx/saladeprensa/2002/07jun/festival.htm

Homenaje al teacher Porfis


En un blog encontré este homenaje al teacher Porfis.

La liga es: http://davidwebb2024.blogspot.com/2010/02/porfirio-garcia-trejo.html

Este es un pequeño homenaje a mi gran Profe, "el de la mata antigua". No lo sabe(ni lo sabrá) pero fue quién me indujo al mundo de la literatura. Que buena la mala suerte que lo alejó de la carrera de medicina o biología.

Porfirio García Trejo (Cd. Nezahualcóyotl, 1957). La búsqueda perenne del poeta. El alto de recuento en los caminos. El desechar las cargas inútiles. El andar de la inteligencia poética sin culpas ajenas, pisándole la sombra. La esperanza de mirar el ojo de luz sin morir en el intento. La certeza de la vida como acto de voluntad, engrandecida en el filo siempre. El regreso a sí mismo para ser todos, y edificar la humano frente al sapiens.

Porfirio García estudió Letras Hispánicas en el UNAM. Comparte con otros poetas del Municipio, el crédito en la fundación del taller Poetas en Construcción, coordinado por el mismo de desde 1991. Poetas en Construcción ha sido un punto de reunión de creadores jóvenes que García, ha llevado de la mano por los umbrales del género. Y es así, porque además de sentirse comprometido con los movimientos sociales y culturales, Porfirio compromete a su poesía con aquéllos: carga harto difícil para el poeta de cualquier latitud del hemisferio. Él lo sabe, es el intento compartido con otros poetas que se dan cita en el Taller. Es, sin lugar a dudas, el escritor que más escribe y publica de los miembros de Poetas en Construcción, puede que así sea incluso, a nivel municipal: cuatro plaquetas, dos libros, además de una antología de cuento latinoamericano, y la compilación de poesía de Ciudad Nezahualcóyotl, nos da santo y seña de un escritor joven, bastante activo. Un manejo ágil del lenguaje presenciado por el lector de su poesía, esculpida a golpe de verbos y adjetivos, con la tierna violencia del que observa, piensa y sufre las convulsiones de su entorno, en el centro mismo de la vorágine. Leyendo Apenas siempre, se tiene la certeza de asistir a un proceso de maduración que augura productos de exportación, cosechados para el mundo, por la mano sensible del pensamiento garciatrejano.

Sus publicaciones en orden cronológico, son:

Antipoemas, (198) Ed. Xochipilli.
Ori-genes (1989) IPN
Apenas el amor (1990) CLETA
Desde el silencio (1992) Ed. Xochipilli.
Poemas en crisis (1993) Ed. Poetas en Construcción.
Poetas en Construcción, poesía de Cd. Nezahualcóyotl (1994) Ed. ENTE
Apenas siempre (1994) Ed. ENTE Antología de cuento latinoamericano (1995) Ediciones del Corso.

Mural-performance


Blog de Charcko digital arte con información del maestro Alfredo Arcos

Obra mural-performance del maestro Alfredo Arcos donde nos muestra al muralismo como vestimenta popular y callejera. El arte-acción como ejercicio colectivizado por la improvisación Freejazzera como método reflejo del cambio permanente.
Para su elaboración se utilizaron materiales diversos como: papel china, tinta china, ropa con diseños originales de artistas, resinas y mowilith.

Échenle un ojo a la siguiente liga de donde fue tomada esta información: http://charcko.blogspot.com/

El Beto Vargas tiene blog.


Échenle un ojo. La liga es: http://albertovargasiturbe.blogspot.com/2010/01/alberto-vargas-iturbe-el-pornocrata.html

Ahí viene la siguiente ficha:

Alberto Vargas Iturbe. Jungapeo, Michoacán, 1953. También conocido como el Pornócrata Mayor. Ganó la Beca de Escritores con Trayectoria, FOCAEM, Estado de México en 2008. Estudió Sociología en la UNAM. Fungió como editor de la revista Desmadre y El Escriba, ha publicado los siguientes libros: Una temporada en San Miguel Teotongo, Edición de autor, 1999; Historias lujuriosas, Espacios Literarios, 2004; Historias de mi otro yo, espacios Literarios, 2005; Miscelánea los Tarascos, Espacios Literarios, 2006; El Sexo me da Neza, Milenio reedición 2006. También ha publicado en Cofradía de Coyotes, La Coyotera Editores, 2007; Ardiente Coyotera, Cofradía de Coyotes, 2008. Hojas de verano Antología poética del taller Charles Bukowski, Ediciones las 2 Fridas, Casas del Poeta, EdipNeza, 2009. Ha compilado y editado los libros: Que el tiempo lo decida, Colectivo Entrópico, 2007; Aquí todos soñamos, Colectivo Entrópico, 2007; Bragas de la noche, Colectivo Entrópico, 2008 y Potrancas y Garañones, La otra orilla del deseo, Colectivo Entrópico, 2009; y la antología La Travesía, Colectivo Entrópico, Casas del Poeta y Fridaura, 2009.

Poemas de Julio Vulcano en "Poetas del mundo"


RAYO

Me elevo vigoroso
a través del aire,
me inserto en el sol,
abrazo a la tierra.
Sé que escuchas
la música de mi universo
y sientes el calor
de mi rayo,
que aletea en tu cintura.

CANGREJO

Corren las violetas
bajo las sombras de los árboles,
es tiempo del camaleón
en la hoja de la estrella,
ipso facto el... cangrejo.
Vienen a mi mente Medusa
los seres transparentes,
juegan el polen de mi espera.

SILENCIO PRÓJIMO

Te respeto en la arena
que lleva mi guitarra,
cada gajo a oscuras,
en la cima de la insolencia
ajo la esperanza en ruina
y se hunde en mi cadáver
de espuma y tiniebla
la luz de tu silencio.

Julio Vulcano

biografia:
Julio Vulcano
Escritor: poesía, cuento, novela y teatro; compositor: balada, trova, tango y blues; actor: Cía. Teatral Alfa y Omega, Neza. Varios viajes al interior de la república mexicana; a la Habana, Cuba y a Santiago de Chile, 1998 y 2006 respectivamente. Editor de libros y dos órganos literarios: FOTOSFERA [propio] y FLOR DE POLVO ]órgano literario informativo del GRUPO CULTURAL PORTAS EN CONSTRUCCÓN, Neza; Grupo al cual pertenece desde 1994. Estudio música en un colegio del INBA y cursos literarios, de composición y de actuación en diferentes instituciones. Pertenece al MUSEO COMUNITARIO DEL VALLE DE XICO, Edo. de Mex. Y...

juliovulcanopoeta@hotmail.com

Tomado de: http://www.poetasdelmundo.com/verInfo_america.asp?ID=5551

lunes, junio 30, 2008

Encuentro de albureros organizado por la UACM

Chiro artículo de Othón Lara Klahr publicado en La Jornada, acerca del 2º Encuentro Nacional de Albureros organizado por la UACM y en el cual participó nuestro entrañable Primo Mendoza, carnal de doble nacionalidad: tepiteño y necense.

Vaya pues.

Hoy y mañana prosigue el segundo encuentro de albureros organizado por la UACM

En el barrio de Tepito el albur es contracultura y resistencia
En la primera reunión, realizada en la unidad Tezonco de esa universidad, la campeona de la especialidad, Lourdes Ruiz, rompió el mito de que es una práctica reservada a los hombres


Producciones Chiquito Medallas de Oro lleva a cabo un encuentro de albur en la Casa Talavera, recinto de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) ubicado en la calle Talavera esquina con República de El Salvador, colonia Merced, en el mero Centro Histórico.

Qué mejor lugar que el entrañable -y alburero- barrio de La Meche para realizar esta actividad lúdica -y lúbrica, si se quiere-, que promete dejar satisfecho al respetable.

Si no lo cree, ahí le va una probadita: este jueves se proyecta la película Mecánica Nacional a las 16 horas, con comentarios posteriores de Everardo Pillado y Guillermo Buigas.

El viernes, a las 17 horas tendrá lugar el mano a mano de albur De tu arte a mi arte, y más tarde cerrará con broche de oro el encuentro un bailongo en la cercana Plaza Aguilita, amenizado por la Internacional Danzonera México. Aproveche, la entrada es libre (y la salida también).

El albur en Tepito

El antecedente inmediato del encuentro alburero que se lleva en Casa Talavera es la mesa redonda que organizó la misma institución hace unas semanas en su campus San Lorenzo Tezonco, en Iztapalapa.

En esa ocasión quedó demostrado que el albur no sólo son peladeces, ingeniosos juegos de palabras o "el combate verbal hecho de alusiones obscenas y de doble sentido (...) en el que el vencido es el que no puede contestar" y "es poseído, violado, por el otro" (Octavio Paz, El laberinto de la soledad, Lecturas Mexicanas, pág. 35).

Este florido lenguaje también es contracultura y resistencia "para no ser domesticados por el sistema", afirmó el cronista del barrio de Tepito, Alfonso Hernández.

Para el también director del Centro de Estudios Tepiteños (CET) el lenguaje es uno de los elementos de identidad -cada vez más escasos- que conserva esta aguerrida zona ante el embate de la modernidad.

El ágil dominio de la lengua -sin doble sentido- que caracteriza a los tepiteños se evidenció en la mesa redonda, titulada El albur en Tepito, en la que blandieron lo mejor de su repertorio, además de Alfonso Hernández, otros destacados representantes de la cultura barrial.

Entre los ponentes estuvo la comerciante Lourdes Ruiz, quien rompió el mito de que el albur sólo es del dominio masculino, ya que ella es campeona invicta del Encuentro de Albureros que se realizó en el Museo de la Ciudad de México.

Pero además en la UACM Lourdes acabó con el escepticismo de los machines presentes, al recetarles algunas muestras de su picardía cuando se pidió que pasaran tres voluntarios para realizar un ejercicio lúdico, que no lúbrico. De manera significativa, solamente mujeres se atrevieron a pasar al frente. De un recipiente tenían que sacar un papel con una frase escrita y leerla en voz alta. Una de las voluntarias sacó un papelito y leyó la palabra chiquito, a lo que Lourdes acometió al instante: "A travieso no me ganas"... "Y a flojo menos".

Lo que todo alburero debe agarrar

Otro ponente, Víctor Hugo Rocha, distinguido miembro del CET, fue más a fondo al presentar la ponencia El albur y otros chorizos. Conocimiento que todo alburero debe agarrar.

Primero se remitió a los orígenes del albur, "cuando la necesidad de los mexicas de hablar delante de los conquistadores españoles hizo que desarrollaran códigos verbales de doble sentido".

Luego pidió no confundir el seudoalbur que se habla en la tele con el verdadero albur, al que definió como un chiste interactivo, "en el que no importa demostrar quién es más hombre, sino el componente intelectual que consiste en el dominio del lenguaje, donde gana quien tiene calma y contesta coherentemente, y pierde quien se traba al hablar y se queda como la jaula del pájaro: con el palo atravesado".

Aclaró que "a albures no compito, porque me comen", y hablando de comida mencionó, entre muchos otros postres, el "anís con pasas".

También se refirió a la categoría de análisis diferenciado "donde no es lo mismo Anita siéntate en la hamaca que Siéntate en la hamaca Anita", ni "pedir en una tienda un metro de encaje negro a que un negro te encaje un metro", aprovechando que se volvió a poner de moda Memín Pinguín.

Dentro del lenguaje alburero una palabra puede tener múltiples sentidos, explicó, pero lo más importante es fomentar estos ejercicios verbales para superar la pobreza en el habla, que lleva a muchos chavos al aburrido intercambio de "sí, güey, no güey, chale güey".

El moderador de la mesa, Ernesto Aréchiga, profesor de la UACM, rindió homenaje a Chava Flores como uno de los más célebres albureros, pero también mencionó los aportes en la materia de grandes pensadores mexicanos, como Samuel Ramos (en El perfil del hombre y la cultura en México y Octavio Paz (en la obra citada).

Sin embargo, Aréchiga consideró superada la idea de ambos pensadores en el sentido de que ese lenguaje sólo lo practican "los peladitos" en algunos ámbitos marginales de la sociedad.

Como muestra de que el albur inclusive ha llegado a la academia, enunció un clásico: "En ti me vengo pensando", porque "mi novia ya no es Virginia... ahora es Manuela", lo cual sorprendió hasta a los tepiteños, que comentaron: "tan seriecito que se veía el profe".

De nuevo se pidió que pasaran voluntarios al frente y otra vez pasaron sólo mujeres, lo que obligó a la campeona del albur a invitar a dos o tres varones a pasar "voluntariamente a güevo".

Luego intervino Primo Mendoza, cuentista de doble nacionalidad: tepiteño y de Neza, quien hizo justicia a Armando Jiménez, El Gallito Inglés (quítale la cola y los pies y verás lo que es) y a Armando Ramírez, el inspirado autor de la novela emblema de la literatura tepiteña: Chin Chin el teporocho, lo cual nos hizo recordar un diálogo en el que el protagonista replica sabiamente a su contrincante: "...qué dijiste, este chile empapas yo me lo embarro" (pág. 125).

Mendoza negó que en Tepis sólo se hable albur. "También se habla latín, latón y mascamos lámina", y de corolario nos la refrescó con el saludo: "¿En algotras ocasiones nos hemos visto?", sin que faltara la respuesta entre el público versado: "¡atravieso no me ganas!", y se le recordó que en sus años mozos fue "el chico temido de la vecindad".

A su vez, Lourdes reveló que el famoso sexto sentido femenino se adquiere cuando se pierde el quinto.

Duro de mascar

En su texículo Tepito, ese barrio chicoarote, Alfonso Hernández habló de la importancia de la memoria barrial para la sobrevivencia de esa comunidad, porque "aquí perder la memoria es como perder la sombra", y si los tepiteños se dejaran despojar de su lenguaje barrial, sostuvo, "estaríamos perdiendo lo último que nos queda: la identidad que nos hace ser como somos".

Para el cronista, Tepito es semejante al chicoarote, "una rarísima variedad de chile de árbol, de poco consumo porque al masticarse es más correoso que una charamusca".

Hernández dio su testimonio de que "acá, a partir del momento en que se tienen peleas en la coliseo se la tiene uno que aprender a rifar en todo y contra todos en este barrio macabrón, donde se crece, como en todos los barrios, entre la teta y el moco, las lágrimas y la caca, los besos y los coscorrones, las caricias y los pellizcos, el ándele cabrón. "¿Será por eso que siempre que me dicen cabrón me da sueño? Porque de chico todo era puro ¡Ya duérmase, cabrón!"

Los tepiteños, expresó, "excluidos de la sociedad, tenemos inclinación a la libertad de improvisar y reciclar informalmente todo aquello que mejor satisfaga nuestros antojos existenciales".

Por ello Tepito es la zona artesanal y comercial más concurrida y tecnificada de la ciudad; "si bien no es un barrio modelo, sí es ejemplar en su sobrevivencia", indicó.

El cronista barrial invitó al público a que "piquen, liquen y califiquen" que los tepiteños "no siempre revelamos por qué nos rebelamos frente a todo aquello que no nos deja ser lo que somos", y observó que pese a la mala fama que le han constuido algunos medios, "al obstinado barrio de Tepito nos siguen llegando estudiantes de todas las carreras para corroborar si es cierto que México sigue siendo el Tepito del mundo y Tepito la síntesis de lo mexicano".

A pesar de los aparatosos operativos policiacos, afirmó, actualmente como desde hace décadas medio México sigue acudiendo al tianguis de Tepis "en busca de ropa, zapatos, discos piratas, perfumes, yombina, tinta china, poper, pomadas, un armaño inflable (...) una grapa, un bazookazo, un arponazo, un putazo o para saber por dónde la rola Chin Chin el Teporocho".

Alfonso Hernández explicó que en el lenguaje tepiteño cada palabra y cada verbo implican rumbos y definiciones propias; mientras el caló es el compendio de claves donde cada cosa tiene otros nombres y significados -"por ejemplo, huevón puede ser un chavo flojo, o un chavo que tiene una morra que tiene las manos muy chiquitas"-, el albur es el juego de palabras con todos los sentidos posibles, hasta convertirlo en un alegre juego de ajedrez lingüístico. "Por ejemplo, siguiendo con los huevos: al escuchar la palabra huevos se puede decir sóplame este ojo, o me los chupas y me los dejas nuevos".

Calambur, categoría master

El calambur es más mandadito, se da entre masters de masters. Es el duelo verbal que no necesita llegar a las groserías, pero implica insospechados dobles y triples sentidos: con el mismo ejemplo de los huevos, "se diría que mis huevos son tus ojos, mis vellos tus pestañas y mis mocos tus lagañas".

Reflexionó que "así como hemos aprendido a construir el adentro y el afuera de Tepito más allá de sus límites geográficos, también hemos aprendido a no caber en el alfabeto ni en los textos académicos. Los tepiteños sabemos usar las palabras y todas las letras, y hasta podemos disimularnos en ellas cuando nos topamos con un burócrata o un político".

¡En la madre!

-¿Cómo vislumbra el futuro de Tepito y los proyectos para dignificarlo? -se le picó al cronista en la ronda de preguntas y respuestas.

Surtió efecto la picada (de cresta), y Alfonso Hernández replicó que Tepito desde sus orígenes ha sido un barrio modesto. Su nombre nahua, Mecalanilco, significa barrio de los mecapaleros (cargadores). Refirió que durante el sitio de Tenochtitlán ahí se atrincheró Cuauhtémoc durante 93 días, y esto hizo que el barrio cambiara de nombre, a Tepeteuhcan, que significa lugar donde comenzó la esclavitud.

Después Tepito fue de manera sucesiva "un miserable enclave colonial, el arrabal de la Ciudad de los Palacios, un lupanar metropolitano y ropero de los pobres".

Por ello, aseveró, eso de dignificar "nos preocupa. Ha habido proyectos al respecto, como el de una antropóloga que quería desarrollar estrategias terapéuticas y vivenciales para hacer de los tepiteños seres humanos más plenos. Puso un taller de salud donde quería estudiar el lenguaje y por qué los tepiteños éramos tan groseros. ¡En la madre!"

Ya encarrerado, el cronista de Tepito subrayó la vitalidad del barrio: tiene 50 mil habitantes y presenta la densidad poblacional más alta de las 35 colonias de la delegación Cuauhtémoc. La población tepiteña, advirtió, está conformada por dos tribus: "los chingones y los chingadores. Los primeros son los artesanos, los comerciantes buena onda, y los chingadores son los que le cobran a la clientela el impuesto a la ingenuidad. Si no sabes de perfumes, de ropa, de electrónica, de relojes, te la dejan irineo, pero también se consiguen las cosas más baratas de la ciudad".

Recordó que el terremoto de 1985 destruyó la mayoría de los talleres artesanales, y con ello mucho de la creatividad y la productividad tepiteñas, y el tianguis quedó como la principal bujía económica, pero "se ha ido pervirtiendo, porque es una economía cuya riqueza no se ancla en Tepito y nos hace muy vulnerables, porque somos dependientes de la ideología del mercado. Antes fue la invasión de la fayuca y hoy predomina la piratería, que ha empobrecido el comercio".

Hoy el barrio, reconoce, es un "laboratorio socioeconómico de la delincuencia, el narcotráfico, la corrupción y las nuevas leyes del mercado. Estamos librando una batalla muy importante, solos, porque casi nadie entiende lo que significa Tepito. Sin embargo, sigue siendo un barrio vivo, con una tribu aguerrida, que se distingue por su arraigo, identidad y cultura".

Esa combatividad se traduce en la proliferación de grupos culturales independientes.

Además del pionero Tepito Arte Acá, se encuentran los colectivos Los Olvidados, Tepito Crónico, La Hija de la Palanca y El Zahuán, entre otros que realizan una importante labor para enriquecer la identidad tepiteña.


Jueves 27 de octubre de 2005, Tomado de: http://www.jornada.unam.mx/2005/10/27/a14n1esp.php








Imágenes del polvo, cuentos de conocidos y no tan conocidos

Por Ricardo Medrano Torres

• 15 cuentistas de Neza integran esta antología mínima
• Compilación del poeta Porfirio García
• Literatura universal creada en Nezahualcóyotl


Hay gente tan olvidada
que ni siquiera tiene derecho
de que algo les acontezca.

Juan Rulfo


Breve introducción

A más de tres décadas de erección municipal, Nezahualcóyotl continúa, para algunos, siendo el paradigma de la jodidez, concepto tan desarrollado para mal en los años 70’s. El propio Fernando Benítez en su Viaje al Centro de México, cede ante el encanto de hablar del Neza de ese entonces.
Hoy, los habitantes de la tierra del coyote nos preocupamos por dar una nueva perspectiva de su situación. Muchos de los nacidos en los 70’s y otros un poco más gastadones, entre ellos el propio Emiliano Pérez Cruz o el Compilador del libro que nos ocupa, Porfirio García, coincidimos en que la realidad de Nezahualcóyotl es otra y que el muro de las lamentaciones está más allá de la calle 7, la av. Ignacio Zaragoza, las vías que nos dividen territorialmente del municipio de Los Reyes y la franja entre Ecatepec.
Muestra de ello es Imágenes del Polvo, libro de 173 páginas que incluye los trabajos de 15 narradores, zurcidos por García en un ánimo testimonial; es decir, el propio Porfirio reconoce en el prólogo de la publicación que esta antología mínima está integrada por “escritores de distintos estilos, de niveles distintos de preparación y oficio”. Y aunque poco importe para estos menesteres, cabría agregar lo señalado por el propio antologador, en relación a los extremos cronológicos de dos de los autores (Ana Luisa Calvillo 1970 y Octavio Amórtegui 1939).
Porfirio García percibe “un rico potencial” en las muestras (cuentos) y vaticina sin lugar a dudas que en años próximos el trabajo literario de los aquí presentados dará frutos de mayor nivel. Es preciso señalar que los extractos del prólogo fueron tomados de su primera edición que data del año 1997.
Tres nombres destacan del cúmulo de cuentos –treinta para ser precisos–, estos son Emiliano Pérez Cruz, Eduardo Villegas Guevara, Francisco Conde Ortega y Tomás Espinosa. Personajes conocidos en otras latitudes por su labor como literatos, que en algunos casos se combinó con la de periodistas.
En estos nombres no hay pierde, recordemos que Emiliano aparece en la clásica antología El cuento hispanoamericano de Seymouor Menton, y Villegas Guevara, por su parte, ha recibido un vasto número de premios nacionales. Amén de Conde Ortega –mejor conocido como poeta notable– y el fallecido un domingo 6 de septiembre de 1992, Tomás Espinosa, dramaturgo de excepcional factura. Este último, también recordado por García en la compilación Gestación en un sólo acto, tres dramaturgos necenses, cuyo año de edición coincide con Imágenes del Polvo (1997).

Los contenidos

Por otra parte, destacan los trabajos, en orden de relativa apreciación, de Ana Luisa Calvillo con su cuento Descansa en paz, en donde la violencia social traspasa sus umbrales y un judicial se torna de victimario a víctima de su propia descomposición, cuando su esposa, cansada de maltratos y abusos que se extienden hasta el pequeño hijo de la pareja, decide liquidar las cuentas y descansar en paz de su marido. “Te pido que te lleves a mi esposo, virgencita”, reza la abnegada ama de casa, pero la súplica no surte el efecto divino esperado, y ella tiene que hacerse justicia por su propia mano y por pistola ajena –la del marido– sin embargo, contrasta el remate del cuento: “Ya se fue tu papá, hijo, ya se fue”, dice con gozo y le agradece a la virgen del cuadro la infinita paz que por fin inunda su casa”. Frágil condición humana la del explosivo victimario que pasará a ser víctima del propio sistema que ella aceptó resignada durante mucho tiempo.
Suriel Martínez, es quizá uno de los autores más directos, diría descarnado. Sus personajes llevan al lector de la aparente paz a la sorpresa, al clímax extremo. Pero es de hacerse notar el uso de la primera persona en su texto Gélido amor, en donde el narrador hace una remembranza de los hechos que le condujeron a poner adornos en la frente ajena y comer bisteces de buey, sazonados con dos ingredientes importantes en estos casos: el crimen y el castigo. Finalmente, el pozole se quedará para otro día y la nota roja se recreará en un cuento impactante, que provocará en el lector una buena dosis de repugnancia y risa nerviosa.
Otros dos autores que llaman la atención son Javier Zavala y Raymundo Colín. El primero, con tres participaciones en esta antología mínima, advierte una cualidad: es un notable ambientador: “Cuando el sol cae y las luciérnagas con olor a hombres se encienden para desfilar por las calles donde transita, Angeles siente que la ausencia la toma del talle y le susurra al oído”. Este cuento de nombre Sin escape, es sin duda el que denota un mejor oficio del cuentista, recurriendo sólamente a los diálogos necesarios, mínimos, que contribuyen con el ritmo narrativo de la historia. Angeles, una fichera de equis congal de equis ciudad en equis país, siente el hastío de vivir y ni la noche ni la música ni la poesía del novio de juventud la reconfortan: es este cuento un continuo golpeteo: “Orale, pinche gorda. Vete a la chingada antes de que te demos en la madre. Ya sabes que aquí esos panchos no se hacen” y “Sin un día el sol decidiera dibujarse de niña, robaría la sonrisa de tu mirada y el brillo de tu boca”. Curiosamente las acciones se desarrollan en el ambiente nocturno de un congal y sus actores son piezas exactas que contribuyen al clima favorable de la lectura.
Finalmente, Colín nos presenta su Luna ampa, ambiente de fantasmas, añoranzas, pasiones, vacíos...Una muerte quieta, discreta, silenciosa, no llega a los ojos del narrador y personaje principal. Para él la ausencia de la mujer amada es un aullido a la luna ampa, es un beso prolongado, más allá de la vida, más allá de la muerte, es un amor sublime que ni los trenes arrollando autos pueden evitar.
Al mismo tiempo, en esta antología cohabitan los trabajos de Octavio Amórtegui, Juana Vázquez, Alfredo Escamilla, Adela Rodríguez, Primo Mendoza y Moreno Marín; distintos estilos y diferente temática, de quienes poco se ha sabido de su labor como cuentistas luego de la publicación de la presente antología.
Vayan pues, los mejores deseos para que trabajos como el presente, continúen configurando la literatura universal que hacen los nacidos o radicados en Nezahualcóyotl. Mis felicitaciones a Porfirio García por su labor de investigación y compilación, ya que en estos momentos, podemos decir que muchos de los autores considerados para sus antologías de cuento, poesía y teatro necense, son punto de referencia obligatorio, para un análisis de la literatura surgida en esta parte del estado de México.

Imágenes del polvo
Antología mínima del cuento necense
García Porfirio, compilador
Poetas en construcción, a.c.
Estado de México, 1999
173, págs.








Por excepción… cierta vez!

Libro de cuentos de Porfirio García

Presentar la obra de un compañero de letras tan cercano implica muchos riesgos, uno de ellos mirarla con ojos de condescendencia y hacerse el occiso como cuando en un vagón del metro una ñora va apaleando a un chavo banda, acusándolo de rata, de uña, de ladrón, juzgándolo por la sola apariencia।
Emplear tu tiempo en leer 29 cuentos y una novela, “Camarines” que siginifica algo así como cambiar de mujer y adquirir una sancho, quizá desconocido, en una noche loca de confusión y perdones mutuos con la esposa.
En este “Vagamundo” de ires y venires, la pirámide de la jodidez cada vez alcanza de manera más inmediata a los más indefensos. Porfirio nos remite al inframundo de las envidias, los robos y los chantajes sentimentales, entre un policía, dos vagabundos y un perro que come una hamburguesa.
Cuentos cortos como Cerjanía y Ego Sum, juegan con la tensión del lector sin mayor cometido y gran logro.
Rastreándolo es -y me atrevo a externar abiertamente mi gusto personal-, el cuento que denota más palpablemente el gusto de Porfirio por volver a sus cuentos, historias atractivas que contienen un alto grado de crítica social, acerca de ciertos hechos contemporáneos; es decir, a este autor, el compromiso le lleva hasta donde debe: hasta comprometer la obra con su entorno.
A Porfirio, vemos por su trabajo que le han dolido no menos que a cualquier otro mexicano o ser humano: la crisis económica, la globalización mundial, las matemáticas, el hambre, la soledad, la tiranía… Y sin lecciones morales se enfrasca en la aventura de abonar un género fértil que ofrece mayores posibilidades para exponer esas llagas comunes que algunos aguantamos estoicamente y otros, como Porfirio, gritamos para que alguien nos suture con hilo cañamo o cauterice con sal.
A estas alturas, vemos más convencido al García escritor de que el oficio de las letras puede alcanzar nuevas rutas, asumiendo de manera eficiente, y estrenando herramientas de cuentista, la tarea de vislumbrar la vida en toda su complejidad, riqueza y compromiso.
A nadie más que a Porfirio:

Un saco gris sobre su espalda le pude pesar todo el mundo, oler a desperdicio de ciudad y a carroña de casas insepultas.

Una mano de mujer puede iniciarle una tímida promesa por la espalda.
Lo puede convencer la enorme injusticia del planeta.

Puede tener hambre de planeta en celo.

Ahora, seguro que García estará pensando en reformar su frase de “Con poesía es mejor”, pues como el poeta que es: tatuado de inocencia en el minúsculo foco del asombro que nos muestra el mundo, cuantos géneros más te permitan expresarte, será mejor para él y para todos los que tenemos el gusto por degustar esta obra.

Bien por Porfirio। Bien por el escritor.

Por Ricardo Medrano Torres.





*Este texto tiene más de diez años

viernes, febrero 29, 2008

Premio Nacional de Poesía Charles Bukowsky 2008











Senderos laterales de Villegas

En el auditorio cuatro del Palacio de Minería, en el marco de la XXIX Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, siendo las 15:00 hrs. Del 28 de febrero se presentó el Libro LOS SENDEROS LATERALES, del maestro Eduardo Villegas Guevara, presentaron Eduardo Cerecedo Pérez y Sergio García Díaz. La Lectura estuvo a cargo de Joel Paredes González. Edición del Instituto Mexiquense de Cultura/ Cofradía de coyotes. Entre los asistentes de la familia necense estuvieron Emiliano Pérez Cruz, Alberto Vargas Iturbe y un servidor, amén de distinguidas personalidades del mundo cultural de la ciudad de México y estados circunvecinos. Durante el evento se entregó un reconocimiento al autor de parte del municipio de Chalco Solidaridad.


jueves, febrero 28, 2008

Rolas, arte y café en Neza


Cafe bar Rockatitlan (Av. Adolfo López Mateos N° 480 col. Agua Azul), estamos promoviendo el arte y a los artistas de neza con la exposición del artista plástico Roberto Zaldívar que estará abierta durante 30 días. Trova jueves y domingo (además de rock en vivo viernes y sábado). Domingo 28 de febrero, trova con Francisco Conde. De 20:00 a 23:00 hrs.
Información enviada por Verónica Moreno, editora de Coyotearte.

jueves, febrero 07, 2008

Hotel, dulce hotel. Con el corazón en la toalla

Por Ricardo Medrano Torres

Los hoteles de paso en la ciudad de México son sitios de sano esparcimiento. Lo mismo se llega con la novia, la amante, o la esposa con quien se quiere echar el gato a retozar en memoria de mejores tiempos. Algunos son discretos, con pasillos de árboles frondosos sobre la acera, ocultan de las miradas indeseables a los furtivos amantes. Los de la Tabacalera, la Doctores, Centro, calzada de Tlalpan, Circunvalación... perpetúan sus nombres en ceniceros, carteras de cerillos, encendedores, vasos, botes para la Liconsa, sobres de pastillas para el mal aliento —auxiliar para el becho salivón—, jabones chiquitos, sobres de shampoo, gorras, toallas...
Fácil se entra y difícil se sale. Antes de penetrar al cinco letras, el corazón trepa hasta la garganta y con la mirada se certifica que ningún ojo callejero eche a perder la fiesta matutina, vespertina o nocturna.
Se rumora que los horarios de mayor visita a estos sitios sagrados se dan entre las 9 de la mañana y las doce del día, horas en que ciertas amas de casa, luego de dejar a los chamacos en la escuela, pueden darse una escapadita y practicar con el sancho aquello de “la hierba se movía”.
Otros le apuestan al pica y huye y aprovechan la menor oportunidad en horas de oficina para degustar “dos de lengua y uno de maciza” y ni quien se acuerde de la longaniza. Los más, se inventan comisiones laborales y disfrutan del fin de semana practicando el bonito deporte de “cazar al oso de felpa”.
Cuando una pareja se dirige a “la casa del hortelano” (hotel), la fémina en cita dibuja en su rostro la inquietud, se siente observada, perseguida, asediada por miles de ojos diminutos que amenazan con ir de chivas en case el marido, los padres, el novio oficial, como si ella no fuera dueña de sí misma.
Sucede diferente con el varón: triunfador, varonil, seguro, ansioso, cariñoso, apresurado, quiere ingresar lo más pronto posible. No le importa pedir una habitación, un cuarto o una recámara, el nombre es lo de menos. Él quiere comprobar que el hecho es real, que pudo seducir, convencer, atraer, demostrar.
Una vez a resguardo, revisa que las ventanas estén cerradas y la única puerta tenga puesto el cerrojo. Se asegura que el clóset no tenga dobles fondos. Se cerciora de la higiene del baño y se admira ante el espejo mientras se quita la camisa con pose de Jorge Rivero. Ella, tímida, se sienta en la orilla de la cama. Lo mira sin decir nada. Espera la zarpa del tigre. Él permanece en su pose contemplativa frente al espejo, parece decirle: “Mira lo que te vas a comer, mamacita”, mientras aprieta la barriga gruñona —no han comido, pero bien vale la pena invertirle al momento de sano esparcimiento de la hormona.
Ella tiene miedo al espejo, le pide a él que lo cubra con una sábana. No vaya a ser que luego ande circulando su video porno en los puestos del Eje Central, Tepito o los mercados sobre ruedas.
Total, ya encarrerado el ratón, el gato se desinfló. A darle duro y chabocho al fornisutra. Todas las esquinas de la cama son utilizables, también la alfombra, las sillas, el tocador, la taza del escusado, las paredes, la cabecera... Película pornosotros de por medio para confundir los gemidos, verdaderos o fingidos de ambas actrices: la de la pantalla y la de carne y hueso que se aplica como verdadera artista. Él sigue en su pose de dominador y se deja querer. No quiere que el “ciudadano” le falle a la hora de la hora, por eso de vez en vez prefiere pensar en otra cosa.
El exceso de concentración derramaría sus ansias y quedaría por los suelos su cacareo de aguantador. Termina el acto. No hay aplausos, sólo un silencio lacio. La tensión se ha ido a dormir con la ropa regada por el piso o sobre el respaldo de la silla. Cada quien se aplicó en lo suyo y aprovechó lo aprovechable en propio beneficio. Total, es un “Servicio a la comunidad” como los que se anuncian en un canal televisivo. Fuman un cigarro, si es que tienen ese hábito. Dicen que después de un buen taco, un buen tabaco. Se miran y permanecen callados, abrazados.
Extrañamente es ella quien se torna maternal, segura, serena. Su rostro se ilumina y acaricia el cabello de él, quien preocupado se levanta para ir al baño. Pasa frente al espejo sin voltear. Toda la testosterona yace en el látex que ofrendará al torrente del guáter. Van juntos a la regadera y con la mirada se preguntan “qué tal estuvo”, “te gustó”, “¿verdad que soy buenazo (a)?”. Ya no hay inhibiciones.
Cada quien, por turno, regala al otro una cascada de nervios contenidos. Juntos descubrieron que un bidet no es un bebedero para apagar la sed. Aprovechan para enjabonarse mutuamente sus cositas. Una vez terminada la sesión de higiene, vuelve otra vez, como un zumbido apenas perceptible, la angustia de volver a la calle y enfrentarse a la puerta del establecimiento, a quienes pasan por la acera y expresan con la mirada: “Miren, esos son los que acaban de salir del hotel”, “Seguro son amantes”, “Seguro es su secretaria y él es su jefe”, “Han de ser vecinos y se vienen a machucar la rata hasta por estos rumbos”... Se preparan en silencio para salir.
Apenas unos besitos de compromiso cuando se cruzan para recoger el calcetín o para rescatar el calzón perdido bajo la colcha. Cada quien levanta su disfraz y reconstruye su imagen pública. Una última revisión antes de enfrentarse al mundo nuevamente. Hay que encender el celular y verificar que nada comprometedor se haya olvidado: cartera, teléfono, bolsa... Hay que verificar que los calzones vayan en posición correcta y no con el Esnupi en la parte trasera.
A la hora de entregar la llave, ella se adelanta, quiere perderse de la vista del recepcionista. Él entrega el llavero con una sonrisa cómplice de “ya estuvo”. El tipo tras el mostrador tiene la expresión de “Vuelvan pronto. Aquí está su segunda casa”. Salen despacio. No se toman de las manos como cuando llegaron. Hay que aguzar los sentidos. Dan vuelta a la esquina y vuelven, cada quien, a su rutina.



miércoles, febrero 06, 2008

Con las ventanas abiertas

Por Ricardo Medrano Torres



Llegas como una princesa / ante su príncipe vago ardo en la luz de tu boca / oigo Rapsodia en azul juntos el uno en el otro con las ventanas abiertas. ¿Cómo serían las ciudades en otra vida?

José Cruz (Contraley)



El maldito celular suena que suena y yo ya no quiero contestar. A estas horas sólo a él se le ocurre marcar para saber cómo estoy. El güey ni siquiera tiene el valor para venir por mí. Bueno, y ni quién quiera verlo. Es la quinta cerveza, hoy terminamos el servicio social. Mi amiga Jovana está más contenta que de costumbre. Ha bebido de más, se le nota a leguas que ya anda peda. El Luis cree que empedándonos nos va a convencer a las dos: ha traspasado, más de dos kilómetros, la línea que lo convirtió en estúpido.
Cinco minutos para las diez de la noche llegan Raúl y Emilio, abrimos cancha en la mesa para que puedan sentarse. Pedimos cerveza para ellos. Pinche persignado: Raúl no quiere beber; mejor que se tome una o me va a caer en la punta. Después de hacerse del rogar un buen rato ya va en la tercera cerveza. Ya tiene las orejas coloradas y le aflora el coto. Siempre es bueno tener alguien desmadroso a la mano: me purgan los persignados y los hipócritas. En público se hacen tarugos: que mi mujercita, que mis hijitos, que mi mamacita, que mi hermana y que la manga del muerto. Que se los crea quien no sabe de eso.
Me dan ganas de ir al pipis-room. La vejiga amenaza el cierre de mi pantalón. Me llevo a Jovana. En el baño comentamos quién va con quién. A mí me da igual: total, en la noche todos los gatos son pardos.
Regresamos a la mesa y pedimos otra ronda. A estas alturas, todos andamos briagos, hasta el que no quería chupar. ¿Que no quería? Pues ora chúpele —le planto un besote marca llorarás en mi partida—. Me gusta que no se haga el inocencio y le entre chabocho al quicoreteo. Ya estufas: este güey me lleva a mi casa y de paso le doy una probadita. En la oficina no tiene mala fama: la que hasta hoy fue mi jefa de servicio social gustaba de soltar sopita acerca de él, le gustaba. Me lo voy a refinar, sirve que me llevo un recuerdito, dirían: un su-venir, jajaja.
La Jovana ya anda briaga. Ya empezó a platicar de su tío y que lo mataron y que la sangre... Cada que se pone briaga cuenta la misma historia. Los cuates ya le sacan la vuelta porque se pone loca y se echa a correr y le vale mamá el mundo hasta que un par de mamporros la aterrizan en la realidad.
Ya son las dos de la mañana. El celular dejó de sonar hace una hora. Que chingue a su madre el güey ese. Ni valor tuvo para venir por mí. Te dicen que te quieren mucho pero a la hora de la hora se hacen que la virgen les habla. Te cuidan peor que a su rabo, pero sirves para lo mismo: para que se sienten en tí. Que chi…
Va que va otro quicorete. El Luis y el Emilio ya le están fajando bajo la mesa a la Jovana mientras ella chilla y chilla. Qué poca.. ya ni porque la ven moquienta en pleno teatro del tío muerto le dan chance. Ella se lo buscó, qué carajos. Pido otra chela. Ahora es mi madre quien insiste por el teléfono:
—Si mami, ahorita voy para la casa. Me van a dar un aventón (me río por dentro). Nos vemos en una hora, a más tardar. Adiós.
Cómo tarda el mesero en traer la última chela y ya me anda por ir a mi-arbolito otra vez. La Jovana no quiere ir. A ver si no se mea por la lloradera y la emoción del cachondeo bajo la mesa. Un último quico antes vaciar la bolsa del agua. Pinches mesas, pegaditas-pegaditas, no dejan pasar a una cuando ya anda bien urgida. Baños ocupados y yo ya me-ando-me-ando. Logro hacer de la chis con el estruendo sabroso del chorro a presión, miro entre mis piernas y me digo: esto es llorar de verdad. Me río sola estruendosamente. A esta hora ya nadie se fija en los desfiguros de los demás. Somos borrachos cómplices.
Cuando estamos a punto de irnos: estos güeyes a pagar la cuenta y nosotras de hacernos las festejadas, la Jovana pega la carrera hacia la bodega del changarro. Nadie puede sacarla, sólo Emilio. Le avienta una terapia y la convence de no hacer más teatro jugando al ratón correteado. La neta es que se la quiere echar al plato. Luego de diez minutos de bla, bla, bla, la cuenta está pagada y vamos al carro de Raúl, a quien no suelto, pase lo que pase; es mi boleto de retache a casa. Le dije a mi madre que regresaría en una hora, y esa hora pasó hace dos. La Jovana le juega a la loca y pega otra carrera. Los del changarro nomás nos miran: parece que dicen "Pinches pirados, se van a chingar a las niñitas". Nadie dice nada. Con un par de cachetadas se compone la Jovana. Se manchó el Emilio, pero qué le vamos a hacer, se las ganó la loca ésa.
Una hora más de camino hacia la casa de la Jovana. Anda bien feliz por la briaga y bien madreada y nos mienta la madre cada que le preguntamos hacia dónde ir. Raúl ya se encabritó y quiere dejarla a las dos de la mañana en plena avenida. Luis, nada tarugo, se apunta a acompañarla en su pedés. Bien solidario el güey. Es obvio que le quiere tronar el ejote. Luego de un rato de andar dando vueltas, mediante un par de apretones entre pierna y pierna, convenzo a Raúl de que busquemos su casa —medio recuerdo la ubicación—. La verdad, no me gustaría que me dejaran tirada en plena calle, y menos estando briaga. Media hora más tarde lo logramos: tres calles adelante, vuelta a la izquierda, a media cuadra está la casa de Jovana.
Luego de acostarla en su cama, seguimos con los entragos de la noche: el Emilio, igual de cuete; el Luis, caliente como plancha pero sin nadie a quién desarrugar. De camino, compramos unas chelas. El autoestéreo suena cachondamente: Procura coquetearme más y no reparo de lo que te haré Procura ser parte de mí y te aseguro que me hundo en ti Procura no mirarme más y no sabrás de qué te perderás es un dilema del que tú ni yo podemos escapar
Yo voy en el asiento del copiloto acariciando la entrepierna que me interesa. Si hubiese ido en la parte trasera, seguro alguno de los dos cabrones me hubiera fajado sin misericordia. Son las cuatro de la madrugada, ya están todos en sus respectivas casas; nos libramos de la tira y de los briagos; nos detenemos un momento en una calle oscura para un leve faje. Más vale irle poniendo lugar antes de que la calentura nos gane.
Como no queriendo sugiero un lugar y él acepta. Lo guío hasta la entrada del estacionamiento. El recepcionista mira la televisión tras un vidrio aparentemente antibalas. Nos da la llave. Una pequeña vitrina exhibe condones, cerveza, lubricantes, cigarros, encendedores, vasos desechables... Ya no hay dinero para más chela y traigo una sed del carajo.
Entramos a la habitación y rápido enciendo la luz y la radio. Quiero parecer experimentada pero no muy piruja, aunque él se da cuenta que conozco el lugar no dice nada, se deja seducir, se deja conducir. Me quito los tenis con la punta de los pies. Lo dejo desabotonarme el pantalón y sacarme la playera. Uno se da cuenta de las habilidades de un hombre desde que empieza a desabrochar el brassiere. Los más hábiles sólo utilizan tres dedos y liberan a "las nenas" de su cárcel. Le desabrocho el pantalón y lo dejo que se incline a desabrochar sus zapatos. Quiero sentir su aliento en el ombligo —siempre me ha puesto cachonda ese momento—. Le saco la camisa y, hasta entonces, siento que lo tengo a mi merced. Es todo para mí. Le pregunto cuál es su posición preferida y él me responde con un:
—Eres muy bonita—No mames, sabes bien que eso no es cierto —Le contesto casi meándome de risa: nunca fui bonita, aunque la buena nalga siempre me salvó del montón.
Sin darnos cuenta, lo hacemos con las ventanas abiertas. Desde el principio tuvimos público: dos parejas de diferente cuarto —una de jóvenes y otra de mayor edad— compartieron el espectáculo y nos regalaron una sonrisa cómplice de cinco de la mañana con una fresca brisa de junio; ellos abrazados, con el pecho desnudo, y sólo mirando, sin interrumpir:
—¿Quieren una cerveza? — ofrece la pareja, aparentemente de mayor edad, desde su ventana al otro lado del cubo.
Mínima compensación por el chou. Dos latas cruzaron aire hasta caer en nuestras manos. Dimos las gracias y casi nos trabamos de risa por el descuido de las ventanas. Corremos las cortinas. Mi celular vuelve a sonar. Lo apago. Total, qué les cuesta esperarme otra hora.








martes, febrero 05, 2008

Espiral de los latidos

Portada de la publicación en donde aparecen textos (poesía) de su servilleta.







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